Una historia para el presente y el futuro *
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Por Sergio Grez Toso**
La Dirección del Departamento de Ciencias Históricas me ha honrado al proponerme que dirija estas palabras a los “mechones” y “mechonas” que ingresan este año, y en general a todos los estudiantes de nuestra carrera. No obstante el carácter “oficial” de la tarea que se me ha encargado, quiero dejar establecido de partida que las ideas que compartiré con Uds. no comprometen a nadie más que a mí ya que ellas no representan necesariamente a la mayoría de los profesores del Departamento. Al contrario, de seguro una cantidad importante de mis colegas discreparan de ellas. Y no es extraño que así sea ya que con el correr del tiempo Uds., jóvenes estudiantes, apreciarán plenamente que el pluralismo de opiniones y la variedad de enfoques epistemológicos son algunos de los valores más importantes de nuestra Universidad. Estas son características esenciales de su ethos laico, republicano y democrático. En esta ocasión tan especial quisiera hablarles acerca de la relación entre la Historia (entendida como historiografía o conocimiento razonado del pasado conforme a las reglas de la disciplina encargada de su estudio) y la política. Tal vez ustedes se preguntarán, ¿qué tiene que ver una disciplina intelectual con la política? ¿Por qué sacar a colación cuestiones ajenas al contenido de nuestro oficio? Aunque espero que la relación entre historia y política se aclare un poco al término de mi intervención, es preciso subrayar que en la actualidad esta relación aparece muy prístina en Chile. Lo vivido el año pasado por el movimiento estudiantil y por otros movimientos sociales, pone de relieve la inevitable dimensión política de la Historia y, desde mi particular punto de vista, la necesidad de hacer historias con sentido útil para las necesidades de nuestro tiempo presente.
Pero, vamos por orden. Podríamos sintetizar la cuestión de la relación entre historia y política en varias preguntas fundamentales:
¿Es posible una historia neutra, completamente “objetiva”, aséptica, desprovista de sentido ideológico? ¿Es factible una historiografía “autónoma”, que exprese una visión independiente del mundo, basada en demostraciones irrefutables, desembarazada de la ideología y de la Filosofía?, tal como ha sido postulado por algunos historiadores de la Escuela de los Anales? ¿Es viable una “historia por la historia”, sin orientaciones políticas, basada solo en sus principios científicos? Me parece que este el punto de partida para intentar elucidar la relación entre historia y política en el Chile actual. Para comenzar una aproximación a este tema daré un rodeo inicial. Debemos comenzar por preguntarnos ¿qué es la historia? Existen muchas definiciones. Una posible es el estudio razonado y sistemático de las sociedades humanas a través del tiempo. La historia sería la “ciencia del tiempo humano”.
* Charla inaugural del año académico 2012 del Departamento de Ciencias Históricas Santiago, Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, 17 de mayo de 2012.
** Dr. en Historia, académico del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile, Coordinador del Doctorado en Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la misma universidad. Correo electrónico:
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